¿En algún momento de su vida ha sentido que tiene una atracción por algo  que no puede dejar de consumir, admirar o tan solo tener?, a mi me suele pasar con frecuencia en todos los ámbitos de mi vida, en el amor, en las compras, en mi trabajo y todo esto se debe a una sola cosa, un fantasma oculto que nos asecha, la publicidad subliminal. ¿Qué tendrá escondido este tema y qué significado tiene?.....

Según la Ley General de la Publicidad, se puede definir esto como: "Todo aquello que se le presenta al consumidor ya sea producto o servicio, de manera que no es concientemente percibida", aclarando que este término ha logrado este significado por psicólogos, ya que ni los mismos publicistas pueden llegar a definir de alguna manera lo que estas palabras quieren dar a conocer.

En mi opinión, considero que esta clase de publicidad de una u otra forma ha existido a lo largo de los años y aunque muchos consideran esto como un mito y otros como algo real, lo cierto es que logra convencer a los consumidores a comprar "lealmente", haciendo que la dependencia hacia determinadas cosas se vuelva algo, en muchos países y ciudades, ilegal.

Esta práctica nunca ha sido bien vista por muchas personas, en muchas partes del mundo logrando así su prohibición, como pasó en España y Noruega al considerar que esta clase de método manipulaba las decisiones y coartaba la  libertad de los individuos. Así mismo, opinó Ana Medina Castro, argumentando: "La publicidad subliminal es algo ilegitimo ya que viola las libertades de todos los consumidores de esta. Es lógico que este prohibida porque atenta contra todos los derechos del consumidor y podría ser un arma bastante peligrosa si la dejásemos actuar".

Sobre este tema podremos encontrar varias opiniones ya sean a favor o en contra, pero lo cierto aquí es que el mundo se mueve demasiado rápido y  el desarrollo de la publicidad sea cual sea su método irá muy de la mano con la tecnología, por eso mismo debemos tener cuidado en lo que de aquí en adelante se nos presenta y estar muy alerta para no resultar engañados por aquel fantasma que día a día adquiere más fuerza.